Entrevista para la revista ZTUKA por Marcos Brugiati
Lunes, 29 de Abril de 2013
Entrevistamos al reconocido artista mexicano Xolotl Polo. Nos habla de una obra expresionista-pop que no es premeditada porque es pura acción, irreflexión y sentimiento de autor. También comparte un interesante análisis sobre los límites en el arte, cómo se hace para vivir de la pintura, y porqué con sus hermanitos jugaba en silencio. “Mi sueño es ser eterno”. Conocelo...
Algunas figuras salen de los muros, como manchas humanas-confusas que tienden a seducir al espectador sin tabúes. Esas figuras cruzan el lienzo, se mueven, se multiplican, gritan y hasta se desangran por el simple hecho de estar vivas. Respiran porque el oxígeno, el origen, se lo dieron las manos sensibles-creadoras de un artista que está dando mucho de qué hablar.
“Me inspira el ser humano. Me mueve a pintar los límites reales e imaginarios que lo rodean, los espacios reales que son acotados por su entorno, por la sociedad, por el sistema que deja poca libertad de movimiento. Tiendo a ocuparme por el libre albedrío que está acotado por el entorno.”
Xolotl Polo nació hace 48 años. Es artista. Mexicano. Vive en la ciudad de Cuernavaca, Morelos. Con su arte intenta dejarse llevar para “sentir, para ser parte de la obra” sin tapujos ni miedo a lo que digan los otros más clásicos. “Lo que yo realizo es un acto irreflexivo”. Y también juega con la idea de no temerle al cambio ni darle importancia a los límites legitimados.
En sus piezas el color nada por la tela e intenta fusionarse con las curvas, las texturas y el punto de equilibrio. “Con el color me gusta transmitir mis sentimientos”. Y son esos sentimientos los que se entremezclan con el ejercicio y el movimiento de un autor que no premedita las cosas porque se enfoca en el simple acto de pintar.
Su camino artístico conoció la acuarela, el óleo, el acrílico y la locura por la improvisación y la experiencia. Estudió Diseño. Y un día transitando su expresión artística se dijo: “El arte plástico puede ser lo mío”. No fue el típico niño que soñaba con los pinceles. Cuando era chico le gustaba leer en soledad. “Con mis hermanos casi no nos hablábamos porque nos leíamos el pensamiento”.
¿Cómo empezó todo?
-Mis actividades creadoras no empiezan de niño, en realidad yo me inicio ya de grande. Fue en la carrera de diseño gráfico, en la Universidad Iberoamericana AC, y no precisamente por las actividades internas de las clases sino por el deseo personal de desarrollar un buen dibujo, que por iniciativa propia empiezo a pintar con una febril actividad. Gracias a ese periodo, es que realizo mi primera exposición individual en 1989, en el Instituto Regional de Bellas Artes. Y desde ese momento no dejé el pincel ni el lápiz nunca más.
¿Cómo se hace para vivir del arte?
-Siendo auténtico. Como artista uno tiene que ser honesto con lo que produce. Mal inicio si el creador supedita su arte por el ojo o gusto personal del posible comprador. La gente valora más a los creadores que producen lo que es nuevo. Estamos siempre creídos de la ignorancia de los espectadores, pero éstos están ahora más actualizados en muchos aspectos.
¿Cómo traducirías tu arte? ¿Qué quieres decir a los que miran?
-En realidad mi arte es una actividad egoísta, pues no busco comunicarme con los demás. Lo que yo realizo es un acto irreflexivo, me importa más el acto mismo de la creación y no el tema. Es a posteriori y después de ver que llevo una serie de obras creadas que sí me interesa saber qué es lo que estoy realizando, qué es lo que estoy pintado. Mi arte es una necesidad de entender qué es lo que estoy tratando de decirme.
¿Con qué materiales trabajaste estas obras?
-Con pinturas acrílicas o vinílicas. Este material me gusta por su secado rápido, que me lleva a un lenguaje “Alla Prima”. Me encantan sus colores vibrantes, que casi no se encuentran en otras técnicas. La verdad es que no me gusta con estos materiales engolosinarme con las texturas, prefiero que el color o el mismo trazo del lápiz o pincel hablen por sí solos.
En tu obra, el color es protagonista…
-Sí. Influenciado por el entorno pero sobre todo por mis orígenes latinos es que el lenguaje del color es muy importante en mi obra. Este es casi tan importante como el mismo tema. Con el color me gusta transmitir mis sentimientos.
¿Por qué crees que llaman a tu estilo expresionismo-pop?
-Se debe a que me gusta ver el contraste de los colores planos, sin transparencias ni texturas; totalmente cubrientes y sin desvanecidos, o lo que es habitual en la obra pictórica, el mezclar varios colores como fondos. El inicio de toda obra es complicado. Admito que empiezo siempre con la acción, con el acto mismo de pintar movido, siempre por el color como una cama donde dormirá la obra posterior, siempre buscando la dicotomía de lo expresionista con el estilo que se acerca al pop y es a posteriori o en el mismo acto donde surge el tema.
¿Sentís que hay algo de realismo en las pinturas?
-En realidad me choca toda obra realista o hiperrealista, pues vemos más el alarde del pintor por su dominio de técnica que por dejarse llevar por la obra. Tampoco busco el diálogo del artista con la obra. Me interesa más dejarme llevar, sentir lo que hago para ser parte del lienzo. El escuchar sin intervenir es el dejar hacer. Es por eso que mi trabajo no es un retrato fiel de mi entorno ni de los personajes.
¿Entonces las series por las que te conocimos como artista no fueron planeadas, premeditadas?
-Las series no surgen porque me lo esté proponiendo, éstas son siempre inconscientes. Siempre es en la reflexión y después de varias obras, donde veo que hay un hilo conductor entre las pinturas. Creo que hay algo que luego de pintarlas las hermana. Pero no fueron planeadas ni premeditadas. Surgieron.
¿Cómo observas el arte de tu país?
-México siempre ha sido un país de creadores. Hoy día hay tantos artistas jóvenes con un futuro promisorio, como también artistas consolidados que hacen de la propuesta artística mexicana una muy interesante y variada. Pero también México es centro de residencia de artistas de otras latitudes. Que no solo vienen a enriquecerse de la propuesta nacional sino que ellos salen con una propuesta visual diferente y en ocasiones más interesante. No cabe duda que el entorno te influencia y los viajes ilustran.
¿Crees que está bueno que en el arte actual se permita todo, o debería haber límites?
-Los límites solo se ponen cuando tienes miedo al cambio. Los límites existen para mentes controladoras y donde no hay futuro sino un presente eterno. La expresión individual y también social no debe de perder la libertad de expresión.
¿Qué recuerdos tienes de tu infancia?
-Recuerdo mucho el juego con mis hermanos en silencio. Casi no nos hablábamos porque nos leíamos el pensamiento. La unión tan estrecha que teníamos siempre nos permitió saber que decía el otro, sin palabra de por medio.
¿A qué jugaban?
-Juegos de todo tipo, pero también tengo muy presente en la memoria la lectura. Leía por muchas horas. Me era mucho más placentero leer en soledad que jugar con otros niños. De hecho por eso aún me cuesta trabajo sociabilizar.
¿Cuál es tu sueño?
-Ser eterno en el tiempo. Sé que lo lograré por medio de mis creaciones, pero en realidad me da mucha curiosidad saber cómo será el futuro.
¿Próximos proyectos?
-Actualmente tengo una exposición individual en el Centro Cultural Ollin Yoliztli, en ciudad de México.
¿Alguna vez pensaste en desaparecer?
-Más bien vengo de un estado donde, de alguna forma, estoy desaparecido, me desvanezco dentro de una sociedad, dentro de tumultos de gentes que como yo tienen los mismos deseos por trascender. Todos están desaparecidos, y todos luchamos por que se nos vea, se nos reconozca. Por no pasar desapercibidos. Es la ley del reino animal donde solo el más capaz es el que sobresale.
Fuente fotos: Gentileza Xolotl Polo
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