Xólotl Polo, Madurez Plástica


Xólotl Polo, Madurez Plástica
Xólotl Polo, sin abandonar su constante, consistente en desentrañar reflexivamente, su personaje o su tema, realizando una y otra vez interpretaciones pláticas de sus reflexiones, pasa de su obra inmediatamente anterior, acerca de las “fronteras”, primero físicas y geográficas, a las fronteras internas, los límites muchas veces autoimpuestos que impiden al ser humano una verdadera comunicación con otros e incluso con su entorno. El hombre encerrado en sus propias líneas fronterizas. Madurez en el paso de una propuesta reflexiva de un fenómeno físico a uno tan abstracto y complejo como el ser humano mismo.


Crecimiento que se refleja también en el lenguaje plástico que, sin perder nada de su capacidad dibujística, propone un neo realismo en que la figura toma una dimensión interna de gran plasticidad. Trazos firmes y fluidos, instancias intencionalmente inacabadas, confieren a su obra un grado de misterio que invita a la contemplación, en la cual el espectador realiza su propia reflexión.
El artista suma, nunca resta o renuncia a su bagaje cuidadosamente construido. Así  encontramos aquí una forma de asumir sus orígenes en el diseño gráfico. Rescate que sólo puede realizarse a partir de un proceso de maduración.
Evolución y audacia en el uso del soporte de la obra. Mantas de material plastificado que, durante meses afearon nuestra ciudad con propaganda política, nos dan hoy, a través del ingenio del artista, una lección de aprovechamiento de lo que se desecha. Imaginemos por un instante una ciudad con mantas que exhiben las obras de sus artistas.
María Gabriela Dumay.  Crítica de Arte


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