jueves, 2 de octubre de 2008

Apuntes sobre la imagen de Zapata


"GQ" Oleo sobre lienzo.
Apùntes sobre la imagen de Zapata
Escrito por María Helena Noval
Martes, 30 de Septiembre de 2008 00:00
Trabajo en un amplio texto sobre la imagen de Emiliano Zapata en nuestra época. La idea es demostrar cómo tanto la lejanía en el tiempo, como la renovación de los ideales, han contribuido a re-significar su muy gastada figura. Zapata hoy aparece en placas de coches, productos de consumo, películas, pintas callejeras, imágenes de cantina y exposiciones plásticas. Y a cada quien nos dice algo diferente. Con este motivo, algunas reflexiones porque dicho héroe, como todos los héroes, no nos dejarán en paz: forman parte de la condición humana.
1. Como uno de los líderes del movimiento armado que terminara con una época y le diera entrada a la modernidad en el país, Emiliano Zapata, El Caudillo del Sur, no se asimila hoy solamente como el protagonista que muriera asesinado en 1919. Como a los santos, al héroe le han colgado muchas medallitas y a casi 100 años del movimiento agrario originado en nuestro estado, los discursos políticos y plásticos que lo llaman a escena se han venido problematizando hasta crear un mito que merece una revisión.
2. La historia también vive su propia historia y dos pulsiones la acotan: o se idealiza (produciendo necesariamente a los tan chocantes héroes), o se convierte, con el paso del tiempo, en una caricatura de los hechos.
Quienes se dedican a desmitificarla (véase Mitos de la Historia Mexicana. De Hidalgo a Zedillo, el libro más reciente de Alejandro Rosas), dan fe de cómo se simplifican y se tergiversan los hechos narrados.
3. Para nadie es novedad que vivimos en una época tan dominada por lo visual, que el empleo de la imagen le resulta indispensable tanto al gobernante como al publicista. De manera paralela, muchos creadores plásticos también se han dejado seducir por la figura del héroe de plástico, un hecho que alarga sus raíces hasta la Roma Antigua.
En este sentido, podemos calibrar algunas de las imágenes más difundidas de Zapata:
Como personaje de bronce de una de las glorietas más conflictivas de la ciudad, me atrevo a afirmar que El Zapata ubicado en el entronque de la carretera libre que viene del Distrito Federal y la Avenida Himno Nacional, despierta muy poca emotividad entre quienes transitan a diario por allí: Montado en un caballo nada estable (recordemos que el consenso indica que si el héroe murió en la cama o de muerte natural, el caballo aparecerá bien plantado en el suelo, y si murió en batalla levantará dos patas), la figura se ha transformado más bien una representación despersonalizada, que en una invitación a la emulación de valores.
Claro está que el efecto estético no es exclusivo de este monumento; la misma abulia se genera ante la mayoría de las esculturas cívicas o por encargo, y esto se ha discutido ya mucho en los coloquios dedicados a abordar el asunto de la estética urbana.
Si bien el arte ha perdido efectividad como instrumento de cambio, no ha sido así en el terreno de la estética, en donde el tema pasa a un segundo término si es representado de manera propositiva, como se demuestra en algunos trabajos en los que se dan apropiaciones de imágenes bien codificadas con la idea de resignificarlas. Los zapatas deconstruidos por Arnold Belkin, el Paisaje Zapatista de Diego Rivera y los trabajos de ambiente desdibujado de Xolotl Lozano Polo, constituyen tres de las apropiaciones de la imagen más interesantes del arte contemporáneo porque por su tratamiento estético, la lectura formal, supera al rostro proveniente de las fotografías tomadas por la familia Casasola y Protasio Salmerón.
Los tan demandados trabajos de José Iturbe, inspirados casi exclusivamente en la multirreproducida fotografía de colores sepia que hoy cuelga en cientos de oficinas, y la imagen creada por Jorge Cázares implican una intencionalidad diferente y la misma se vincula con las ideas del emblema y el homenaje. Pero de esto, hablaremos más adelante.
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