sábado, 27 de octubre de 2007

Un Migrante en Cada Hijo te Dio


El inicio, la necesidad de plasmar pictóricamente esas líneas que hay entre los países y que son factor de encuentros y desencuentros de sueños americanos.
El desarrollo, las fronteras internas de cada individuo se revelaron en mis lienzos, a fuerza de dibujar y pintar.
La reflexión, que cada quien descubra las “fronteras” que tiene que migrar.

Me inspiro directamente en los hombres y mujeres que se enfrentan a fronteras marcadas arbitrariamente dividiendo territorios y vidas. Son tan preocupantes las fronteras que me impiden transitar libremente como aquellas, mis ”fronteras”, que no me dejan pasar de lo que soy ahora a lo que quiero ser mañana. Esas que me cargo aquí dentro y que pueblan mi territorio llamado cerebro.

Ese incansable deseo del hombre por migrar y por trasformarse, es histórico. Concretamente en México, desde el siglo XX es imparable la migración de mujeres y hombres hacia el norte, por un jornal mejor pagado. Por no hablar de que somos nosotros, el México actual, producto de una migración. Así, como los maras y cholos son producto de la inmigración en los Estados Unidos.

Este suceso, dista mucho de ser un tema de aventuras salpicada de historias poéticas, tema difícil de tratar y plasmar por su crudeza. Las pinturas no incitan a una contemplación placentera al ojo; en realidad buscan la reflexión o por lo menos hacer una exposición de los avatares del migrante.

El desarrollo de esta serie de pinturas me llevó al derrotero de las fronteras físicas y muy posteriormente al de las internas. A aquellas que como individuos tenemos. Esas que nos impiden ser lo que queremos ser.
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